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Fintech Maxxa llama a revisar estos 5 indicadores financieros en una pyme antes del cierre de año
Con dos meses para terminar el año, las pequeñas y medianas empresas entran en uno de los periodos más exigentes para el flujo de caja. En pocas semanas se juntan la compra del inventario para la nueva temporada, sueldos, aguinaldos, pagos a proveedores, entre otras obligaciones financieras que presionan a las organizaciones.
October 30, 2026
Por
Emol

‍Felipe Hirane, CFO de Maxxa, fintech especializada en la liquidez para pymes, ejemplifica este escenario señalando que “una distribuidora que vende $30 millones mensuales y espera llegar a $50 millones en diciembre debe invertir $15 millones adicionales en inventario para responder a la demanda. Sin embargo, mientras paga a sus proveedores a 30 días, sus clientes lo hacen a 60 o 90 días, lo que genera un desfase de ingresos”.

Es así que, dice, “ahora es cuando se define todo. Si la pyme conoce sus números a comienzos del trimestre, cuando todavía tiene margen para cobrar, renegociar o buscar financiamiento en buenas condiciones, puede terminar el año tranquila”.

Con todo, Hirane propone cinco indicadores financieros que las empresas deberían revisar de aquí a diciembre, incluso si están vendiendo bien:

Capital de trabajo: es el activo corriente menos el pasivo corriente, y permite saber si la empresa cuenta con suficiente respaldo para mantener su operación diaria. Señal de alerta: que sea negativo o que venga cayendo mes a mes.

Razón corriente: es el activo corriente dividido por el pasivo corriente, y ayuda a evaluar la capacidad de pago de la pyme. Señal de alerta: que esté bajo 1, porque significa que las deudas de corto plazo superan los recursos para cubrirlas.

Prueba ácida: es la misma razón corriente, pero sin contar el inventario, y muestra si la empresa podría pagar sus compromisos sin depender de vender lo que tiene en bodega. Señal de alerta: una diferencia exagerada con la razón corriente indicaría que la liquidez está en un inventario que todavía hay que vender y cobrar.

Ciclo de conversión de efectivo: es el número de días que pasan desde que la empresa paga a sus proveedores hasta que recupera ese dinero de sus clientes. Se calcula sumando los días de inventario y los días de cobro, y restando los días de pago a proveedores. En el caso de la distribuidora, con 60 días de inventario, 75 de cobro y 30 de pago, el ciclo supera los 100 días: más de tres meses financiando la operación con recursos propios. Señal de alerta: que se alargue respecto al año anterior o que aumente en los meses de mayor venta.

Flujo de caja proyectado: corresponde a la estimación del dinero que ingresará y saldrá del negocio, considerando las fechas efectivas de cobro (no las de facturación) y los compromisos financieros. Esta puede ser mensual o incluso semanal, pero muy importante es darle un horizonte de tiempo concreto en el que se pueda reaccionar frente a desafíos de caja. Señal de alerta: cualquier semana con saldo negativo, porque ese es el descalce que hay que resolver antes de que llegue.

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