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La fintech chilena Reity completó en Chile el ciclo total de un activo inmobiliario tokenizado, tras concretar la venta de un inmueble y distribuir las ganancias entre los inversionistas que participaron a través de tokens digitales.
El proceso se extendió por cerca de 18 meses y comprendió desde la emisión del token hasta la liquidación final del activo, con pagos proporcionales a cada tenedor.
La tokenización permite dividir una propiedad en fracciones digitales, de modo que distintas personas puedan participar de los resultados económicos del bien raíz sin adquirirlo en su totalidad. Así, cada token representa un derecho económico asociado al activo, sin traspasar la propiedad directa del inmueble.