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Entre bocinazos, ruido de escape de motos y música a todo volumen, el taxi sortea el tráfico en Ciudad de México recorriendo pocos kilómetros en más de una hora. En la radio comienza un nuevo segmento: “Formas de decir no sin decir que no”. Un oyente llama y dice: “¡Simón, allá te veo!”. “No sé por qué en México nos tienen tan prohibido el no”, responde entre risas el conductor.
Los chilenos que están emprendiendo en México se preguntan lo mismo. Pese a las similitudes culturales, muchos de quienes comienzan negocios en ese país dicen que la tendencia de los mexicanos a no mostrar cuando algo no les interesa es lo más difícil de hacer negocios allá.
Nada de eso les ha impedido a emprendedores chilenos penetrar el mercado en México. La principal razón para aterrizar en ese país es la escalabilidad, además de la cercanía con Estados Unidos y su mayor conectividad con Europa. También, la certidumbre regulatoria. “Yo por lo menos en los últimos cuatro años he visto una mayor certeza jurídica en México que en Chile”, dice Cristina Etcheberry, fundadora de la startup de pagos Toku.
De acuerdo con Marcelo Sobarzo, director comercial de ProChile en México, tras la pandemia ha aumentado la llegada de firmas chilenas —principalmente startups— a ese país. “Para el chileno, la ruta normal siempre había sido Perú o Colombia y después México. Hoy cada vez más se están yendo directo a México”, dice.
En el primer semestre, Chile exportó a México US$ 50 millones en servicios, un 26% más que el año anterior. En todo 2025, la cifra fue de US$ 93 millones, según ProChile. Estas cifras no incluyen lo que las mismas compañías chilenas venden ya estando en México.
Pese a que Ciudad de México, la capital, tiene en su zona metropolitana unos 20 millones de habitantes (poco menos que Chile), muchos de los emprendedores chilenos se concentran en unos pocos barrios (“colonias”) contiguos entre ellos. En Polanco, desde las oficinas de Toku se ven, al frente, las de Fintual; la distancia entre Regcheq (startup de prevención de lavado de dinero), que está en Juárez, y las oficinas de la fintech Fintoc, en Roma, son 15 minutos a pie en un recorrido por calles arboladas que, según cuentan los profesionales avecindados allá, se parecen a Ñuñoa... si no fuera por las taquerías callejeras (o “corridas”, como les dicen los mexicanos) casi en cada cuadra.
FRANCISCO SOLER (REGCHEQ): "Acá hay que buscar (que te digan) no"
"En Chile uno tiene una relación comercial y busca que te digan que sí a una venta (...) Acá hay que buscar el no". Para Francisco Soler, chief revenue officer de Regcheq y quien se mudó hace cuatro años para expandir a México la startup de datos de prevención de delitos sobre lavado de dinero, la principal diferencia entre la cultura de negocios entre ambos países es la relación entre empresas.
Mientras en Chile la relación es más distante, en México tienen una cultura "muy accesible. Te dicen que sí, que conversemos, que le damos una vuelta, pero en realidad tu negocio no está avanzando ni un centímetro (...). Veo muchos chilenos que vienen un mes a México y creen que es grito y plata porque les fue bien en todas las reuniones", dice. Después de tres años, Soler afirma que ya se ha acostumbrado a leer a los mexicanos. "Yo estoy en una reunión comercial y es transparente que me están diciendo que sí, pero yo sé que me están diciendo que no. Lograr y entender las diferentes formas para comunicarse es algo que no es de la noche para la mañana", señala. "Cuando un chileno te dice: 'Voy con ustedes', ya está cerrada la venta. Acá si no está el contrato firmado y casi le estás facturando, no está cerrado el negocio", asegura.
Soler se mudó con su esposa y una hija que hoy tiene cinco años. Su segunda hija nació hace dos años en México. "Cuando voy a Chile y me dicen: '¿No te complica que tu hija hable con el acento mexicano? No, me encanta'".
CRISTINA ETCHEBERRY (TOKU): "He visto una mayor certeza jurídica en México que en Chile"
Hace cuatro años y medio, la ingeniería comercial Cristina Etcheberry llegó sola a Ciudad de México a expandir la fintech Toku. Arrendó un AirBnB, se instaló en un cowork hasta encontrar una oficina, y comenzó con el proceso de constituir la sociedad en México, de traer una parte del equipo de Chile y contratar localmente a la otra.
México fue el primer país de expansión para Toku, una plataforma de pagos y agentes para el segmento de grandes empresas. "Es el mercado más grande de Latinoamérica de habla hispana. Teníamos la ambición de hacer (de Toku) una empresa muy grande. Teníamos que estar en México para lograrlo", dice Etcheberry.
Respecto a la certidumbre jurídica del país, Etcheberry asegura que ha tenido una mejor experiencia en lo reciente en Chile que en México. "En Chile ha habido más incerteza en algunos aspectos. Las tasas de intercambio se dijeron tres veces que las iban a cambiar y no se respetó lo que iban a hacer. Por lo menos en los últimos cuatro años, he visto una mayor certeza jurídica en México que en Chile", señala.
RICARDO VERDEJO (CHARCO): "Ciudad de México (es) el Nueva York de Latinoamérica"
Para el administrador gastronómico internacional y cofundador del restaurante Charco, Ricardo Verdejo, Ciudad de México es "el Nueva York de Latinoamérica".
Verdejo terminó emprendiendo en México sin querer queriendo. Ya había trabajado en restaurantes como el Boragó en Santiago, Cosme en Nueva York y había estado dos años en Francia, cuando le ofrecieron armar un restaurante arriba de un museo de chocolate.
"Yo tenía una carrera muy armada (...) pero no estaba con ánimo de hacer restaurantes", cuenta. En ese momento, Verdejo tenía su base en México, país al que se vino a vivir poco antes de la pandemia junto a su esposa, la chef mexicana Mariana Villegas, a quien conoció en Nueva York. Estaba dedicado a hacer pop-ups en Estados Unidos y Europa, un tipo de evento en el que iba a hacerse cargo de grandes restaurantes por un tiempo limitado.
Sin ningún plan, Verdejo se reunió con dos inversionistas que querían armar un restaurante en una terraza sobre un museo. Habían tenido que reformularlo, porque el proyecto estuvo detenido por siete años tras el hallazgo de un altar de calaveras aztecas.
Cuando vio el lugar, quedó genuinamente sorprendido. "Yo no sabía que me hablaban de esto", recuerda. La ubicación de Charco es privilegiada. En pleno centro histórico, las mesas tienen vista hacia las torres del Templo Mayor, el Zócalo, la Torre Latinoamericana y el Palacio Legislativo, varios de los íconos de la ciudad.
Charco tiene poco más de un año y en junio fue recomendado por The New York Times, en su guía turística para Ciudad de México. Verdejo lo define como "dining fine", un juego de palabras sobre la categoría de restaurantes de lujo de los "fine dining". Es decir: comida de calidad, buenos vinos, pero sin mantel blanco y con el hip hop a todo volumen. "Alta calidad, pero no necesariamente cuico, fresa", dice.
Otra de las razones por las que Verdejo aceptó comenzar con este proyecto fue que tenía completo control sobre el concepto y el menú. Así, la comida es un "popurrí" de cocinas: ni chilena, ni mexicana, ni francesa, ni del Asia donde estuvo 10 meses mochileando y aprendiendo nuevas técnicas con su esposa. Lo que sí lo caracteriza es ser centrado en vegetales, pero no vegetariano, y solo con ingredientes de proveedores locales y de la temporada.
Verdejo duda de que Charco tendría en Chile la buena recepción que ha logrado en México. "No creo que (en Chile) pudiera alcanzar ni el nivel ni la satisfacción que estoy consiguiendo aquí", comenta. En su experiencia, hay diferencias culturales clave: "En Chile todos cocinan en sus casas. Buscan gastar su plata en otras cosas. Aquí salir a comer existe en todas las clases sociales. Eso lo hace mucho más favorable para nosotros que si yo lo comparo con Chile".
CRISTÓBAL GRIFFERO (FINTOC): "Es un mercado que tiene mucho potencial, pero todavía no está tan explotado"
Entre los emprendedores se repite que el tamaño de mercado de México es una de las principales razones para emprender en el país. Incluso con menor penetración bancaria, con menor cultura de comprar en línea, para la plataforma de pagos Fintoc es un mercado prioritario. "Aún siendo menos digitalizado, mucho menos bancarizado, México es 2,5 veces mayor que Chile", dice en referencia al foco del negocio. "En algún minuto la bancarización va a despegar (...). Es un mercado que tiene mucho potencial, pero que todavía no está tan explotado", señala Cristóbal Griffero, CEO y cofundador de la startup. Él vive entre Chile, México y Estados Unidos.
Hoy, la oficina de Fintoc está ubicada en el barrio Roma, en un edificio donde comparte piso con una tienda de papelería y un salón de manicurismo. Dos mesas largas con escritorios, una terraza para almorzar y un par de salas de reunión son suficiente para los 20 trabajadores que tienen. Pero la apuesta por México los hizo buscar una nueva oficina, donde puedan acomodar a los 100 trabajadores que esperan tener el otro año. La nueva sede estará en Polanco, donde compartirán barrio con Toku y Fintual.
ANDRÉS PODUJE (FORIS.AI): "Desde México explotamos para muchos otros países"
Andrés Poduje, fundador de la empresa tecnológica para la educación superior Foris.Ai, se vino a vivir a México por el desgaste familiar que le estaba produciendo viajar constantemente para expandir la compañía, tanto a México como Colombia. El plan era instalarse por seis meses, con su esposa, en la capital mexicana. "Nos vinimos como turistas. Le pusimos llave al departamento en Santiago y le dijimos a alguien que nos regara las plantas", cuenta. Sus hijos, ya mayores, se quedaron en Chile.
Llegó la pandemia y mientras los chilenos aprendían a administrar sus pases semanales para salir de sus casas, en México cerraron los comercios pero no se limitó la movilidad de las personas. "Salíamos a andar en bicicleta, en una ciudad nueva, fantástica, completamente desocupada. No me quería ir". Así, extendieron su estadía hasta que terminase la emergencia sanitaria.
Nunca tomaron la decisión de quedarse en México, pero ya llevan más de ocho años viviendo allá. "Durante mucho tiempo operé como turista. Cada seis meses tenía que salir. Ahora saqué una residencia definitiva, mi esposa se hizo mexicana, y hace dos años nació mi hija: ella es mexicana".
Para Foris.Ai, México fue clave. La empresa utiliza matemática aplicada para resolver problemas administrativos de las universidades, como la asignación de salas. Tener como clientes a universidades como el Tecnológico de Monterrey les dio credibilidad ante países de Europa e incluso Chile. "Desde México explotamos para muchos otros países. Estar con el Tech de Monterrey le llamó a todo el mundo la atención. En España nos empezaron a tomar en serio, en Centroamérica y en Sudamérica", cuenta.
DAVID LÓPEZ (FIDELIZADOR): "La comunidad de emprendedores chilenos es bien activa (y) generosa"
Para Fidelizador, plataforma especializada en automatizar las comunicaciones de las empresas, México fue el cuarto país en el que abrieron. Luego de 18 años de operación, se expandieron a México a mediados de 2024 y a principios de 2025 llegó el cofundador David López a hacerse cargo del negocio en el país.
Los consejos de los emprendedores que ya estaban en ese país, además de las conexiones que las facilitó ProChile, fueron clave para definir la estrategia en México. "Descubrimos (que) si tú quieres hacer el negocio de verdad en México, tienes que estar en México. Y tiene que ser ojalá uno de los fundadores, porque todos los negocios se mueven muy relacionalmente", dice López. "Varios emprendedores chilenos que ya estaban allá fueron muy generosos también con compartir tips, también a través de ProChile nos conectamos con empresarios mexicanos. La comunidad de emprendedores chilenos en México es bien activa (...), generosa y colaborativa", agrega.
La decisión de irse a vivir a México fue de familia. Antes de tomar la decisión, viajó con su esposa y sus hijos, de 11 y 14 años, a tantear terreno. "Ambos llegaron como con un poco de prejuicio, sabían que íbamos a esto. A mi hija le gustó también. Y mi hijo, no, un no rotundo", recuerda. Pero con el tiempo se fueron acostumbrando a la idea. Hoy no solo están acostumbrados, dice, sino que ese hijo que no se quería ir ahora insiste en terminar la enseñanza media en México.