Rocketpin visualiza en el mundo Fintech el futuro de la empresa

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Buscando formas innovadoras para hacer negocios en LarraínVial, Diego Reeves, se encontró con el fenómeno de la economía colaborativa, una tendencia en Europa y EEUU por el 2014. Diego le comentó la idea de impulsar esto en Chile a su hermano Raúl, quien trabaja desarrollando starups tecnológicas en el rubro de la educación, y así, decidieron impulsar Rocketpin.

Después de algunos meses de trabajar la idea a medio tiempo, el actual CEO y fundador de esta startup decidió renunciar a su trabajo de cerca tres años en una de las empresas financieras más grandes del país. Vendió su auto y el departamento recién comprado para levantar el capital inicial de esta app que ofrece a las compañías verificar, auditar e inspeccionar los servicios que requieran por medio de personas que quieran realizar estas tareas a cambio de recompensas en dinero, giftcards u otros mecanismos.

Con $40 millones en mano sumaron al socio fundador y actual CTO, Felipe Campos, quien venía de trabajar en QueHambre, una plataforma web que había sido recientemente vendida a PedidosYa. “Fue como amor a primera vista, no entrevistamos a nadie más”, recuerda Diego.

Ya instalados en una oficina en el centro de Santiago, que antes usaba Raúl para su emprendimiento (y que dejaran luego por otra locación en Providencia), los tres socios fundadores salieron a vender su idea, solo con la maqueta del producto.

La empresa, que hoy tiene cerca de 20 clientes en forma estable, entre ellos CCU, SMU y La Polar, cerró su primera venta con Agrosuper para una campaña de Fiestas Patrias. No eran más de 10 personas (fundadores incluidos) que recorrieron supermercados de Puente Alto a Colina registrando por medio de fotos e informes como se estaba desarrollando la campaña. Hoy ya no lo deben hacer de esa forma, porque cuentan con 300 mil usuarios registrados en la plataforma, donde 65 mil son activos. Tampoco tienen que hacer informes a mano, ya que se hacen automáticamente.

Rocketpin, que proyecta facturar para este año cerca de US$2 millones, dice que no tiene rivales. “Partimos con competencia, pero vimos que el nicho del consumo masivo no iba a ser suficiente y salimos a buscar más volumen”, dice el ingeniero civil industrial, quien ve en el rubro Fintech el futuro de la empresa y, por eso, fortalecieron esta área con Verificando, un servicio dentro de Rocketpin, que ofrece su trabajo a instituciones financieras, aseguradoras, utilities y empresas de servicios.

A nivel internacional, tampoco han visto algo similar, excepto una startup en EEUU (We go look), que está más orientada a las inspecciones de autos. De hecho, la tienen como modelo a seguir y cuentan con los consejos de su fundadora. Corfo también ayudó a Rocketpin con $60 millones en sus primeros años y Wayra, de Movistar Chile, se puso con US$85 mil en 2016. Meses más tarde se sumó Wayra Argentina con un aporte similar. Además, son parte del directorio junto a la firma Alaya.

Si bien comenzaron a generar utilidades hace unos años, Diego comenta que siempre se está aumentando los gastos para contratar más personal. Hoy trabajan 35 personas entre el área de monitoreo de operaciones, capacitación, corporativa y tecnológica. Mientras que el principal gasto de la empresa se enfoca en el pago de las recompensas, donde cerca del 60% de los ingresos se va en ese ítem.

Ante las polémicas de la precarización laboral que existe en el trabajo por medio de aplicaciones, Diego dice que Rocketpin está pensada para quien esté trabajando y busca un ingreso extra. Si bien existe gente que trabaja a tiempo completo, a este grupo -como a quienes lo hacen por minutos u horas- se les paga por medio de una boleta de honorarios.

Salto internacional

En 2018 llegaron a Argentina impulsado por sus socios, donde Raúl tuvo que ir al otro lado de la cordillera a capacitar al personal que hoy se compone de 8 personas y 6.000 usuarios transandinos. El mismo año también llegaron a Uruguay, aprovechando la estrecha conexión que existe con el mercado argentino. Hoy tienen un equipo de dos personas y 1.000 charrúas inscritos en el sistema.

Sobre el impacto de la crisis de los mercados argentinos, Diego comenta que les conviene, al ser más económicos que el resto y ante la volatilidad de precios que puede existir en Argentina de un día a otro o entre locales, el servicio de Rocketpin se hace atractivo para el mercado. En octubre de este año, se asoma la llegada a México, con la mirada puesta en expandirse por toda Latinoamérica.

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Pulso

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